El día empieza con una temperatura de un poco menos de 0º a 3800 msnm. Pero eso poco debe importar, el día no perdona y hay que salir lo más temprano para alcanzar la entrada de los docentes.
Esta mañana nos dirigimos a la escuela de Picosayhuas y para llegar a ella hay que viajar dos horas y media por una carretera muy accidentada.
Saliendo a las 5:30 a.m. llegamos a Picosayhuas a las 8:00 a.m. la carretera en el último tramo ha sido castigadora con nosotros, la escuela está desierta, pensábamos encontrar
Nosotros no queremos interrumpir las labores cotidianas de la comunidad educativa, intentamos solamente registrar datos y conversar con los docentes acerca de sus actividades pedagógicas. A pesar de ello, los docentes esa mañana no dejaron de mencionarnos en la formación escolar. Ruth Mamani, Luis Hiraoka y yo (Pedro Pachas), no podemos negarnos a tomar la palabra en la formación para dirigirnos a los docentes y estudiantes.
Nos sorprende de manera impactante que en cada escuela se repite la incapacidad para coordinar a nivel curricular y pedagógico, ante la falta de la docente, ninguno de los docentes presentes tomó la iniciativa para ver qué se hace con los estudiantes que no cuentan con alguien que los atienda. Finalmente los niños y niñas se quedan en el patio a su suerte y los otros dos docentes entraron en sus secciones como si fuese un día normal.
En este tipo de visitas generalmente encontramos cosas que nos llaman la atención permanentemente, una serie de actitudes de los docentes que al parecer no son conscientes de sus consecuencias, lo hacen con naturalidad porque otros docentes lo hacen o porque en otras escuelas donde han laborado se lo han enseñado. Presento un par de ejemplos a continuación.


Luego intentó justificar el hecho diciendo que siempre ha sido así y le pedimos más explicaciones, y nos dijo que era para no
ensuciar el piso del salón de clase y Luis Hiraoka le preguntó, "¿por qué Ud. sí puede entrar con zapatos?", y si nosotros teníamos que quitarnos las botas para entrar al salón, la docente dijo: "no, ustedes no". Que dolor ante estas respuestas, el escuchar "ustedes no" y "¿quiénes somos nosotros?".

Le preguntamos sobre los estudiantes que tienen zapatillas de lona, ¿por qué ellos no se sacan las zapatillas?, no nos supo responder, acaso los zapatos y zapatillas ensucian menos que las ojotas?, ¿Acaso el piso es más importante que el pie de esos niños?, acaso mi pie es más importante que el de esos menores, no termino de entender la razón, la cuestión es que Luis le pidió a la docente que los niños salgan del salón y se pongan sus ojotitas.
Dios, causa dolor hasta contarlo, no sé; si alguien me dice que tengo que andar descalzo para no ensuciar el piso, pucha! siento que mi pie es más sucio que el suelo, que mi cuerpo es menos importante que el salón de clases. Mi mayor deseo sería dejar de usar mi sucia ojota y comprarme unas botas como las de mi docente.
Quiero pensar que en esta inconsciencia colectiva de los docentes no hay maldad ni intención de causar daño en sus estudiantes, porque si fuera lo contrario, la prisión sería un castigo de risa para tremendo daño.
No solamente encontramos este tipo de "ciegas" intenciones dañinas, sino que también nos topamos con cuadros lamentables de condiciones por debajo de las mínimas en algunas escuelas y colegios. Hago una diferencia que a veces no es tan notoria, una escuela es una I.E. primaria y un colegio es una I.E. secundaria, esto ha sido así desde que tengo uso de razón. Y vale mucho en las zonas rurales y altoandinas, es un sello distintivo y parte del lenguaje educativo. Así pues en el colegio de Cconccacca nos encontramos con aulas deprimentes para el estudio e inhumanas considerando el frío de los meses de junio y julio.
Es alarmante que el Ministerio de Educación, no se de cuenta que elevando el número de horas efectivas de clase no se mejora la calidad educativa, no conoce a sus maestros, sabe el nivel en el que están y quiere ser la "Hada madrina" que con la varita del examen "cambiará la situación". Veo a estos docentes, que se van haciendo amigos míos, veo sus impotencias, sus temores, sus limitaciones y deseos de mejorar. Pero como están las cosas, una política así, normativa, sancionadora, atemorizadora, no cambiará realmente el problema. Ese tipo de política supone que los docentes son los flojos, desidiosos, que no quieren hacer las cosas bien y "los trabajan" al miedo. Lo que yo veo es una gran deformación docente que no es solamente desidia, sino que es una "invalidez profesional". No porque ellos quieran sino porque otros permitieron que fuera así.
Me quedo con la sonrisa de los niños y niñas, de los padres y madres, pero no con una sonrisa inmediata, me quedo con la sonrisa eterna de tener la oportunidad de vivir un futuro mejor, un futuro con iguales oportunidades para ellos y ellas. Quiero verlos y verlas reír sabiendo que el mañana es un abanico de posibilidades para ellos y no un destino inevitable e inesquivable.
Saludos y gracias a los que nos dan su apoyo y nos motivan con su trabajo.
Pedro Pachas Vivanco
Coordinador Local de Encuentros Casa de la Juventud
Proyecto Las Bambas-Xstrata Perú